PUNTO 3. Concepto de grupo de sociedades y de sociedades multigrupo (artículos 1 a 4 NOFCAC)

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Sociedades del grupo

Conforme a la nueva redacción del artículo 42 del CCo, existe grupo cuando una sociedad “ostente o pueda ostentar, directa o indirectamente, el control de otra u otras”. En el Plan General de Contabilidad (NRV 19ª) se define control como “el poder de dirigir las políticas financiera y de explotación de un negocio con la finalidad de obtener beneficios económicos de sus actividades”.

En consecuencia, está vigente el artículo 1 de las NOFCAC en el que se indica que un grupo de sociedades está formado por la sociedad dominante y por una o varias sociedades dependientes.

No obstante, la nueva forma de conceptualizar el grupo de sociedades implica los cambios o matizaciones a la normativa anterior que se señalan a continuación.

Definición de sociedad dominante

El artículo 2 de las NOFCAC define el grupo de sociedades a partir de la enumeración de una serie de situaciones entre las sociedades que lo integran (mayoría de derechos de voto, potestad de nombrar el consejo de administración, etc.).

No siendo el concepto de control totalmente coincidente con dichas situaciones, a partir de la fecha de transición, la definición de grupo de sociedades es la prevista en el artículo 42 del CCo, es decir, “existe grupo cuando una sociedad ostente o pueda ostentar, directa o indirectamente, el control de otra u otras”, por lo que está derogado el artículo 2 de las NOFCAC.

Grupos horizontales

Adicionalmente, se ha de tener en cuenta que el concepto de grupo en el CCo, antes de la reforma de la Ley 16/2007, se definía, a efectos de la obligación de consolidar, de una forma más amplia, al basarse en la unidad de decisión y no exclusivamente en el control, lo que incluía los denominados “grupos horizontales”. En consecuencia, la nueva definición de grupo de sociedades hace que desaparezca la obligación de consolidar sociedades con las que existe unidad de dirección sin control.

Derechos de voto potenciales

La sociedad dominante se define por la capacidad de control (“que la sociedad ostente o pueda ostentar”) y, en consecuencia, al computar los derechos de voto que posee la sociedad (artículo 3 de las NOFCAC, que sigue en vigor), a los solos efectos de la determinación de la existencia de control, se tendrán en cuenta todos los derechos de voto, incluso los potenciales (por ejemplo, opciones compradas de compra o de venta de acciones), que sean ejercitables en la fecha a la que se refiere la evaluación del control, con independencia de la intención o capacidad financiera de la sociedad de ejercitarlos.

Entidades de propósito especial

Tal como se define en el PGC, el control implica la concurrencia de dos factores: poder de dirigir las políticas de explotación y financiera de una entidad, y que éste tenga como finalidad la obtención de beneficios económicos de sus actividades.

El análisis de este concepto ha de ser realizado a la luz del objetivo básico contemplado en el Marco Conceptual de la Contabilidad de atender en el registro contable de las operaciones a su “realidad económica y no sólo a su forma jurídica”, y del propio concepto de activo como recurso controlado económicamente del que se esperan beneficios o rendimientos económicos en el futuro.

Ello implica que se puedan dar casos de control sin que se haya explicitado el poder de dirección. Esta situación es habitual en las generalmente denominadas “sociedades instrumentales” o “entidades de propósito especial” (EPE), que son entidades, mercantiles o no, creadas para alcanzar un objetivo concreto y perfectamente definido de antemano, de modo que actúan, en esencia, como una extensión de las actividades del grupo, y que en consecuencia son sociedades dependientes que forman parte del grupo.

Cabe hacer referencia a estos efectos al contenido de la Circular 4/2004, de 22 de diciembre, del Banco de España a entidades de crédito, sobre normas de información financiera pública y reservada y modelos de estados financieros, que en su norma cuadragésima quinta, apartado 5, indica que han de tomarse “en consideración, entre otros elementos, los riesgos y beneficios retenidos por la entidad, así como su capacidad para participar en las decisiones operativas y financieras de la entidad constituida.” Asimismo, señala una serie de circunstancias que, entre otras, determinarán que una sociedad se encuentre en relación a una “entidad de propósito especial” en alguna de las situaciones siguientes:

a) Las actividades de la “entidad de propósito especial” se dirigen en nombre y de acuerdo con las necesidades de la sociedad, de forma tal que ésta obtiene beneficios u otras ventajas de las operaciones de aquélla.

b) La sociedad tiene un poder de decisión en la “entidad de propósito especial”, o se han predefinido sus actuaciones de tal manera, que le permite obtener la mayoría de los beneficios u otras ventajas de las actividades de la entidad.

c) La sociedad tiene el derecho a obtener la mayoría de los beneficios de la “entidad de propósito especial” y, por lo tanto, está expuesta a la mayor parte de los riesgos derivados de sus actividades.

Si del análisis de los elementos determinantes de la existencia de control no se puede alcanzar una conclusión clara e indubitable sobre el control de esas entidades, éstas deberán ser incluidas en las cuentas anuales consolidadas.

Sociedades multigrupo

El CCo no define sociedad multigrupo, refiriéndose a ellas “cuando una sociedad incluida en la consolidación gestione conjuntamente con una o varias sociedades ajenas al grupo otra sociedad” (artículo 47.1), sin precisar su concepto. En consecuencia se mantiene en vigor el artículo 4 de las NOFCAC, sin perjuicio de los matices que incorpora la definición de control conjunto incluida en la NRV 20ª del PGC, que han de tomarse en consideración dado que las sociedades multigrupo son negocios conjuntos que se manifiestan a través de la constitución de una persona jurídica independiente. Esta norma define el control conjunto como “acuerdo estatutario o contractual en virtud del cual dos o más personas, que serán denominadas en la presente norma “partícipes”, convienen compartir el poder de dirigir las políticas financiera y de explotación sobre una actividad económica con el fin de obtener beneficios económicos, de tal manera que las decisiones estratégicas, tanto financieras como de explotación, relativas a la actividad requieran el consentimiento unánime de todos los partícipes.”
 


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